La salsa bechamel, también conocida como salsa blanca, es una de las cinco salsas madre francesas y un pilar de la cocina clásica europea. Ya sea para añadirla a una lasaña, para servirla sobre verduras o como base para una salsa de queso cremosa, una buena bechamel puede transformar un plato simple en uno sublime. Esta guía te guiará por todos los aspectos de la preparación de bechamel en casa, desde lo básico hasta las técnicas más avanzadas, incluyendo consejos profesionales y las herramientas adecuadas.
¿Qué es la salsa bechamel?
La salsa bechamel es una sencilla combinación de mantequilla, harina y leche. Cuando estos tres ingredientes se cocinan y combinan correctamente, crean una salsa suave y sedosa con un sabor delicado y una textura cremosa.
Originaria de Francia, la bechamel se considera una "salsa madre" porque es un componente fundamental de muchas otras salsas, incluidas la Mornay (con queso), la salsa de mostaza, la salsa de perejil e incluso las salsas cremosas de champiñones.
Por qué la cacerola de acero inoxidable triple Season es la mejor para la salsa bechamel
A la hora de preparar salsas, la calidad de tus utensilios de cocina marca la diferencia. La cacerola Season de acero inoxidable de triple capa es nuestra mejor opción por varias razones importantes:
1. Distribución uniforme del calor
Su construcción de triple capa significa que la sartén tiene un núcleo de aluminio entre capas de acero inoxidable. Esto proporciona una excelente distribución del calor, reduciendo el riesgo de puntos calientes, para que nunca se quemen los bordes al calentar leche o preparar salsas delicadas como la bechamel.
2. Control preciso de la temperatura
La capacidad de respuesta de las bandejas de tres capas facilita el control de la temperatura, lo cual es esencial cuando se trabaja con leche y harina.
3. Duradero y de larga duración
Las sartenes Season están diseñadas para durar. Son aptas para horno, inducción y no se deforman. Además, son compatibles con utensilios de metal, así que puedes batir con fuerza con un batidor de acero inoxidable sin preocuparte por rayar la superficie.
4. Forma ideal para salsas
Los lados suavemente inclinados y la base redondeada de la cacerola Season facilitan el acceso a todas las áreas con un batidor o una cuchara, para que nada se pegue ni se queme.
5. Fácil de limpiar
El acero inoxidable se limpia muy bien y no retiene olores ni restos quemados, lo que lo hace perfecto para salsas a base de leche.
Ingredientes
Leche entera: 500ml
Mantequilla sin sal: 70 g
Harina común: 70g
Nuez moscada: 1/4
Sal: al gusto
Herramientas que necesitarás
Cuchara de cocina de silicona o cuchara de madera
Método
Paso 1: Infusionar la leche
Empieza calentando la leche a fuego lento. En una cacerola, vierte la leche y añade la especia que prefieras. La nuez moscada es tradicional, pero también puedes usar una hoja de laurel, un trozo de cebolla con clavos de olor o incluso un diente de ajo pequeño para variar.
Calentar a fuego lento durante unos 15 minutos para que infusione. No dejar que la leche hierva.
Consejo del chef : Siempre infusione la leche antes de añadirla al roux. Esto aporta sutiles matices de sabor que realzan la salsa final.
Paso 2: Prepara el roux
En una cacerola aparte, añade la mantequilla y la harina y calienta a fuego medio-bajo. Remueve constantemente con una cuchara de madera o de silicona hasta que la mezcla forme una pasta. Este es el roux.
Cocine el roux durante unos minutos, dejando que burbujee suavemente. Para una salsa blanca clásica, cocínelo solo hasta que desaparezca el olor a harina cruda, unos 2-3 minutos. Si prefiere un sabor ligeramente más intenso, con más sabor a frutos secos, continúe cocinándolo hasta que adquiera un color dorado pálido.
Consejo del chef : No se apresure con el roux. Un roux bien cocido es clave para una salsa sin grumos y para eliminar el sabor a harina cruda, resultando en una salsa suave, cremosa y sabrosa.
Paso 3: Agregue la leche gradualmente
Retira el roux del fuego. Comienza a añadir la leche infusionada tibia poco a poco, removiendo constantemente. Empezar despacio es crucial para evitar grumos.
Una vez que hayas agregado un tercio de la leche y la mezcla esté suave, puedes agregar el resto más rápidamente.
Usa un batidor para mezclar todo hasta obtener una textura sedosa. Vuelve a poner la sartén a fuego medio-bajo.
Consejo del chef : Bata siempre con un movimiento en forma de ocho para llegar a los bordes de la sartén y atrapar cualquier harina que pueda estar adherida a los lados.
Paso 4: Cocine a fuego lento y sazone
Añade sal al gusto y ajusta el condimento según sea necesario.
Cocina la salsa a fuego medio-bajo durante unos 5 minutos, revolviendo constantemente. Busca que la salsa espese hasta tener una consistencia que cubra el dorso de una cuchara.
En este punto, tu salsa bechamel clásica está lista para usar.
Cómo arreglar la salsa bechamel grumosa
Pueden formarse grumos, sobre todo si la leche se añade demasiado rápido o no está lo suficientemente caliente. Aquí te explicamos cómo recuperar tu salsa:
1. Batir vigorosamente
Si se forman grumos, retira la cacerola del fuego y bate enérgicamente. Un batidor de varillas es ideal para esto; sigue batiendo hasta que la salsa quede homogénea.
2. Utilice una batidora de mano
Para los grumos persistentes, una batidora de mano puede ser la solución. Licúa la salsa directamente en la olla hasta que quede suave.
3. Colar a través de un colador
Pasar la salsa por un colador de malla fina para eliminar los restos de harina o roux.
Consejos profesionales de chefs profesionales
1. La leche tibia es clave: Añadir leche fría a un roux caliente provoca grumos. Calienta la leche por separado antes de añadirla.
2. Use un batidor de globo: hace una gran diferencia cuando se trata de crear una salsa suave.
3. Remueve constantemente: Nunca te alejes mientras preparas la bechamel. Requiere toda tu atención para evitar que se pegue o se queme.
4. Colar si es necesario: si se forman grumos, simplemente pase la salsa terminada por un colador fino.
5. Saber cuándo está listo: Una bechamel bien espesa cubrirá el dorso de una cuchara. Dibuja una línea con el dedo; si se mantiene, está listo.
6. Evite el sobrecalentamiento: El fuego alto puede cortar la leche. Mantenga el fuego medio o medio-bajo durante todo el proceso.
7. Prepárala con antelación: La bechamel se puede preparar con antelación y conservar en el refrigerador de 2 a 3 días. Cubre la superficie con film transparente para evitar que se forme una costra.
Cómo almacenar y recalentar la bechamel
Refrigerador: Conservar en un recipiente hermético con film transparente presionado directamente sobre la superficie. Se conserva de 2 a 3 días.
Recalentar: Calentar suavemente en una cacerola a fuego lento, removiendo constantemente. Añadir un chorrito de leche si es necesario para suavizar la textura.
Congelador: La bechamel se puede congelar, pero la textura puede variar ligeramente. Batir enérgicamente mientras se recalienta para que se integre.
Cómo realzar tu salsa bechamel
Una vez que domines la receta básica, hay infinitas maneras de mejorarla según el plato que prepares. Aquí tienes algunas mejoras populares:
1. Queso Bechamel (Salsa Mornay)
Añade 100 g de queso rallado, como gruyère, cheddar o parmesano. Remueve hasta que se derrita y quede una mezcla homogénea.
2. Bechamel de mostaza (salsa a la moutarde)
Añade una cucharadita de mostaza Dijon o integral para darle a la salsa un toque suave.
3. Bechamel con infusión de hierbas (salsa bechamel aux herbes)
Agregue perejil finamente picado, estragón o tomillo para darle un toque herbáceo fresco.
4. Bechamel de Ajo (Salsa Bechamel à l'Ail)
Infusione la leche con un diente de ajo machacado o añada ajo asado para obtener un sabor más profundo.
5. Bechamel enriquecida con vino (salsa bechamel au vin blanc)
Reemplace 50 ml de leche con vino blanco seco para darle un toque elegante.