Pinceles que reinterpretan lo hecho a mano. Iris Hantverk se fundó a finales del siglo XIX en Estocolmo como una pequeña fábrica de pinceles. Hoy, como entonces, cada pincel se fabrica a mano por artesanos con discapacidad visual, lo que aporta una nueva dimensión al concepto de artesanía delicada. Fabricados con materiales naturales, los pinceles se elaboran según la antigua tradición sueca.